Abelardo baldizon
Managua, Nicaragua
EL QUIRÓPTERO DESPLUMADO
“Sólo sé que no sé nada”
La Republica, Libro I
Sócrates, ante la vastedad exuberante
esa que ante sus ojos pensó postrada,
jocoso, desesperanzado,
conciente de la trama fallida de su jolgorio,
quiso decir y callar,
quiso mofa y verdad.
Pero incapaz, flácida su certeza,
pudo querer palpar la aspereza,
su amargura, la costra negra del mar sin fondo.
Y dijo y pensó las trampas del enredo,
señalar el camino estrecho, recto,
infalible a donde has de caer por clarividencia
porque la verdad no se come, se chupa, se succiona.
Nos bailo, su fálica inducción mental.
Nos indico los modos del tap encefálico:
uno, dos, tres, derecha, uno, dos, tres…
y fuimos cayendo y fuimos boca bajo,
la lengua, verdusca, tenebrosa te enrolló.
Perdidos en las negras aguas,
ensanchadas más allá de la pupila
y sus vectores, quedamos.
Ahora dices, que has estado allí.
No en la jaula metálica del cognoscente.
Al otro lado, donde se jala la soga,
aterrado -en presencia del pájaro sin plumas
y el ratón con alas-
ante el no poder saberlo todo,
el tener que vivir sin saber todo
todo querer saber y no poder.
Digo: ― es absurda tu postura―
Y me voy.
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